Al dinero no le gusta la incertidumbre.
Esta frase es uno de los dogmas en los mercados financieros. La situación económica actual plantea varias dudas que han ralentizado las previsiones de crecimiento, que por otro lado, eran realmente optimistas antes del verano. En el primer semestre del año los datos invitaban a creer en la recuperación con un aumento significativo de la contratación. Pero la coyuntura no acaba de aclararse y los pronósticos para este último trimestre no son muy positivos.


Las empresas del Ibex 35 ya habían manifestado su opinión, recogida en el último Índice de Capital Humano de PeopleMatters y el Club de Benchmarking de RRHH del IE Business School. Estas empresas pronosticaban una caída del 31% en los planes de contratación en el segundo semestre del año.
Uno de los elementos de mayor inquietud en España es el resultado de las próximas elecciones generales de diciembre, con un pronóstico incierto. Esto afecta a los planes de contratación de las empresas ante la incertidumbre en los cambios que pueda haber en materia de política económica.
A nivel internacional, la economía mundial sigue desorientada. Las expectativas sobre los países emergentes no son buenas y existen varios focos de atención abiertos (como la evolución de la economía china o la decisión de la Reserva Federal de EEUU sobre los tipos de interés) que afectan a la economía global.


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La evolución de la contratación en España

Todos estos puntos comentados no permiten hacerse una idea clara de cómo irán las cosas en España, pero si hay aspectos que se pueden destacar.
En primer lugar, atendiendo a la situación del mercado de trabajo en España.

  • La mayoría de los contratos que se firman son temporales o a tiempo parcial.
  • Un aspecto importante de nuestro mercado laboral es la dualidad: existe un colectivo importante de trabajadores en activo que tienen contrato indefinido y lo mantienen desde hace muchos años, están más protegidos porque su despido es más complicado por las indemnizaciones que se deben pagar. El resto de los trabajadores que acceden al mercado tienen más dificultades para lograr las mismas condiciones laborales y de salarios, tienen mucha predisposición a la temporalidad y son los más afectados cuando hay recortes de plantilla.
  • El componente cíclico de sectores con una contratación importante (como la hostelería o la construcción) provoca muchas veces altibajos en el empleo y también incide en la temporalidad.
  • La economía ha derivado bastante hacia algunos sectores en los que existe menos valor añadido y salarios bajos.

En segundo lugar, evaluando la situación de las pymes (como motor económico), y los retos y oportunidades que se les presentan para su desarrollo.

  • Las pymes constituyen el 99,88% del tejido empresarial y generan el 66% del empleo, según datos del Ministerio de Industria (Retrato de Pyme 2015). Su importancia es vital en la contratación. Deben mejoran su orientación comercial, su financiación y un mayor compromiso en I+D+i.
  • La Administración debe seguir mejorando y simplificando los trámites para la constitución de nuevas empresas.
  • La pyme debe diversificar su financiación y aumentar el acceso a la financiación alternativa frente al tradicional modelo bancario. Por ejemplo, las plataformas de préstamos online que facilitan los trámites, son más ágiles y transparentes.
  • La apuesta por sectores más competitivos y con un componente tecnológico mayor debe ser el reto para los próximos años.
  • La transformación digital es cada vez más intensa. Las empresas deben comprender que es ya una realidad. Existen muchas posibilidades para planes de marketing, adquisición de clientes y nuevas formas de financiación.

Ya que la incertidumbre no se puede evitar, hay que consolidar bases que nos permitan estar mejor preparados para aquellos vaivenes de la economía sobre los que no tenemos control.


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