¿Te estás preguntando si es mejor montar una S.L. en lugar de ser autónomo? ¿Te han dicho que hay mucha diferencia entre las dos opciones a la hora de pagar impuestos? No eres la única persona que se hace estas y otras preguntas cuando se decide a emprender. Las preguntas que saltan a nuestra mente en esos momentos se cuentan por miles y algunas como las anteriores son las más habituales. En este artículo repasamos algunas de las ventajas y desventajas de estas dos opciones, sobre todo en lo referido a la segunda de estas preguntas. La relacionada con el pago de impuestos.

 

 

Cuando comienzas como autónomo, las retenciones en tus facturas practicadas por IRPF pueden variar desde el 7% de los nuevos profesionales al 15% habitual. Sin embargo, después, al hacer tu declaración anual de IRPF los tipos a aplicar van desde 19% al 45% a medida que aumenten tus ingresos. Los tramos son los siguientes:

 

Tramos de IRPF 2016
Base Imponible Tipo a aplicar
Desde Hasta 2016
0 12.450 19%
12.450 20.200 24%
20.200 35.200 30%
35.200 60.000 37%
Más de 60.000 45%

Adicionalmente, deberemos de tener en cuenta que la deducción del 5% sobre el rendimiento neto que permitía el IRPF para gastos de difícil justificación está ahora limitada a 2.000 euros.

Una Sociedad Limitada tributa por el Impuesto de Sociedades y tiene una situación mucho más favorable para ingresos altos. El gravamen general está en un 25% a partir de 2016 y para nuevas sociedades puede llegar a reducirse hasta un 15% (siempre que no se trate de sociedades patrimoniales), pero es necesario considerar que la sociedad inicia una actividad económica. Esto se le va a aplicar en el primer período impositivo en que la base imponible sea positiva y en el siguiente.

 

Parece obvio que es mejor tributar por un 15-25% que por un 45%, ¿verdad?

Se puede decir que vas a notar una ventaja desde los 35.000-40.000 € de beneficios al año, pero siempre que no optes por llevarte todos los ingresos como beneficio personal. Si haces esto y no los dejas como patrimonio de la empresa entonces tienes una situación similar.

 

Otras ventajas de una Sociedad Limitada tienen que ver con los gastos ya que pueden desgravarse todos los gastos mientras que si eres autónomo sólo podrás desgravarte como máximo el 50%. Y una ventaja adicional tiene que ver con la financiación ya que a una sociedad limitada le va a ser más fácil conseguirla ya que lleva una contabilidad bastante más estricta.

 

Conclusión

Lo recomendable es que cuando inicias un negocio con poca inversión lo hagas a través de la figura del autónomo, ya que tienes pocos ingresos iniciales y no tienes muchos riesgos. Cuando el negocio ya comience a dar más resultados y el patrimonio aumentes entonces será más conveniente la sociedad limitada porque las ventajas son mayores. Hacerse autónomo es fácil y no te obliga a desembolsar ningún dinero mientras que si optas por una sociedad limitada tienes que depositar al menos 3.000 euros de capital social.

En cuanto a la parte de responsabilidades, la del autónomo es total ya que responde con sus bienes en caso de deudas mientras que con una sociedad limitada solo puedes perder el patrimonio de la empresa y el capital social. Tu patrimonio personal se mantiene a salvo.

¿Cuál es tu opción?

 

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