La línea de comercio exterior

Esta tercera entrega de productos de financiación para empresas la dedicamos a la línia de comercio exterior. En las anteriores entregas profundizamos en descuento de pagarés y póliza de crédito.

¿Qué es una línea de comercio exterior?

Es un contrato que ampara cualquier operación de comercio exterior que implique un riesgo para la entidad financiera. De forma habitual bajo este contrato se efectúan la financiación de las importaciones y exportaciones que una empresa realiza, aunque también cubre otras operaciones de riesgo para el banco como la apertura de créditos documentarios.

Aunque la financiación de una exportación o de una importación podria hacerse también mediante una póliza de crédito, los bancos tienden a ofrecer una línea específica para operaciones de comercio exterior ya que con ello acotan mucho más el riesgo que asumen, vinculando cada financiación a una operación específica y exigiendo la tramitación de la documentación asociada a cada operación.

Para obtener una línea de comercio exterior la pyme deberá satisfacer una comisión de apertura y en cada renovación de la línea, normalmente cada año, una comisión de renovación. Además de este coste anual, la pyme tendrá unos costes de financiación y de gestión de la documentación asociada a cada operación, que veremos en el siguiente apartado.

¿Qué coste implica una línea de comercio exterior para la pyme?

1. Costes de gestión documental:

La empresa ve condicionada la financiación de cada operación de comercio exterior a facilitar a la entidad financiera toda la documentación (factura, documento de embarque, títulos representativos de la transacción, etc) que justifica la operación. La tramitación de esta documentación no es gratuita para la empresa, ya que el banco cobra diversas comisiones por el conjunto de servicios y trámites asociados a la gestión de dicha documentación.

2. Comisión por financiación

A los costes de documentación antes mencionados, se le añaden con frecuencia que en cada operación el banco aplica una comisión por cada financiación otorgada, que se suma a los intereses por el tiempo que dicha financiación está vigente.

3. Costes de cambio de divisa

Por último, no hay que olvidar el importante coste que puede representar si existe algún cambio de divisa en la operación. En este caso, se aplica normalmente una comisión por cambio de divisa y, mucho más gravoso, un diferencial sobre el tipo de cambio (el llamado fixing), coste que puede sobrepasar fácilmente el 1% del importe de la operación.

El resultado de todo ello es que una línea de comercio exterior cuyo coste aparentemente se reducía a una comisión de apertura de la línea y un tipo de interés en cada financiación, se convierte en una facilidad muy cara, llena de comisiones y poco flexible.

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Eloi Noya

Director de Crédito y Riesgo

Eloi cuenta con una amplia experiencia en crédito y riesgo corporativo. Anteriormente ha ocupado puestos de dirección en el Banco Pastor y Caixa Catalunya y actualmente es profesor en la escuela de negocios ESADE. Eloi ha sido también un miembro del Consejo Asesor de Banca de Empresas de la EFMA (European Financial Management y Marketing Association).

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