En la segunda edición de The Social Banker, serie de artículos publicada por la consultora KPMG donde aborda la relación entre los bancos y las redes sociales en sentido amplio, hay una entrada dedicada en exclusiva a la financiación colectiva y sus variantes. En concreto, Edwin Herrie, jefe de Banca en KPMG Holanda, plantea si existe la posibilidad de que estas alternativas se conviertan en competidores serios para la banca tradicional.
En el caso específico del crowdlending, Herrie destaca el caso de éxito de la plataforma estadounidense Lending Club, que desde su fundación en 2007 ya lleva gestionados más de 5.000 millones de dólares en créditos. Este sector, aunque todavía maneja cifras muy inferiores a las de los bancos clásicos –que en Estados Unidos en 2011 prestaron más de 282.000 millones de dólares a pymes frente a los 1.470 millones de dólares de crédito generados por las plataformas de crowdlending del país–, tiene una ventaja sustancial: puede prestar dinero a pequeñas empresas a las que los bancos normalmente no atienden.
La conclusión del experto de KPMG es que, si bien es cierto que todavía es temprano para asegurar o negar que el crowdfunding –en cualquiera de sus modalidades– vaya a tener un efecto disruptivo en el sector financiero, conviene que los jugadores tradicionales no pierdan de vista este segmento, sobre todo, vista la evolución de algunas experiencias de crowdfunding en África y Asia, donde la implantación de los bancos es menor. Por eso tampoco es descartable que los bancos en un futuro próximo den pasos para sumarse a la nueva corriente que supone la financiación colectiva.
