Hace un mes, en el evento de presentación de sus iPhone 6, Apple también habló de una novedad no menos interesante: el lanzamiento de su propuesta de plataforma de pagos con el móvil, Apple Play. A decir verdad, no es un paso revolucionario ya que el sector de los medios de pago ya ha tenido diversas incursiones desde el sector tecnológico en los últimos años, sobre todo iniciativas ligadas a los smartphones: Square, NFC (Near Field Contact), PayPass, Google Wallet… Son proyectos que, aunque no han tenido todavía un éxito ni difusión revolucionarios, han cambiado una panorama hasta entonces dominado en exclusiva por entidades financieras tradicionales.
Apple había sido reticente en el uso del NFC, pero finalmente ha optado por en entrar en el sector de los pagos con móvil con esa tecnología. Vinculado al sensor de huella dactilar del dispositivo, el nuevo sistema presentado por la compañía norteamericana fue presentado como el más “sencillo y seguro” de los que ahora están en el mercado. El usuario sólo tiene que escanear con la cámara las tarjetas de crédito que serán organizadas en una aplicación. A la hora de pagar, habrá que acercar el iPhone al terminal de pago y se autorizará la operación con la huella dactilar, sin necesidad de número PIN u otro elemento. La plataforma de Apple ha conseguido la participación de Visa, MasterCard y American Express, así como empresas digitales de medios de pago como PayPal.
Lo cierto es que la prensa especializada en tecnología cogió el anuncio con escepticismo y con la sensación de que Apple Pay ha surgido más por obligación que por convencimiento de la empresa de Cupertino. Y es ahí donde reside la sutil importancia: Apple, que ha liderado la venta de dispositivos tecnológicos innovadores (iPod, iPhone y iPad revolucionaron el sector cada uno en su momento), también ha sido ejemplo a seguir comercio electrónico gracias a las exitosas ventas a través de su AppStore. Dar un paso en el sector de los medios de pago para no quedarse descolgado en un campo donde competidores suyos (especialmente Google), ya se habían posicionada demuestra que, al menos para Apple, el sector ya está lo suficientemente maduro. O visto desde otra perspectiva, significa que las grandes empresas tecnológicas cada vez tienen más peso en áreas que antes pertenecían en exclusiva a las entidades financieras tradicionales.
